Recortes de la prensa chilena sobre Rusia


Exigen retiro de tropas rusas de Chechenia

Un soldado ruso ayuda a escapar a una menor, luego que la escuela fuera tomada por un grupo de secuestradores, quienes dejaron escapar a 15 menores.Foto:REUTERS

Los encapuchados mantienen negociaciones, pero éstas no han dado resultado.


MOSCÚ/AGENCIAS.- La retirada de las tropas rusas de Chechenia, el fin de las acciones militares en esa república del Cáucaso Norte y la liberación de una veintena de guerrilleros detenidos en la incursión perpetrada el pasado 21 de junio en la región de Ingushetia -y que costó la vida de un centenar de personas- son las condiciones que ponen los terroristas para liberar a los 354 rehenes, entre ellos 132 niños, que mantienen en una escuela de Beslan, en la república rusa de Osetia del Norte.

Los secuestradores -unos diecisiete hombres y mujeres vestidos de negro- pidieron la presencia de los Presidentes de Osetia del Norte, Alexander Dzasojov, e Ingushetia, Murat Ziazikov, y del doctor Leonid Roshal, quien ha actuado como mediador en otras crisis de rehenes.

Esta madrugada, los secuestradores rechazaron en las negociaciones con las autoridades liberar a los cautivos. La oferta a los terroristas de poder huir sin ser molestados a Ingushetia o a Chechenia no fue aceptada, informó el ministro del Interior de Osetia del Norte, Kasbek Dsantiyev.

TENSA ESPERA.-

TENSA ESPERA.-

Mujeres osetias esperan por noticias de sus parientes secuestrados. Cerca de 300 personas permanecen plagiadas.

Los plagiadores amenazaron con matar a 50 niños por cada secuestrador que muera, y 20 por cada uno que quede herido.

Según dijeron los secuestradores en las negociaciones, los 132 niños están bien. "Durante nuestros contactos telefónicos, los terroristas afirmaron que los niños están bien y no les le ha pasado nada", dijo Valeri Andreyev, jefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB) en Osetia del Norte.

Las autoridades rusas han acusado del secuestro al "terrorismo internacional" y las sospechas caen sobre los rebeldes chechenos, que han luchado contra Moscú por más de una década.

El líder checheno moderado, Aslan Masjadov ha negado cualquiér vínculo con los secuestros (ver tema relacionado).

Una amarga bienvenida

El primer día de escuela, tras semanas de vacaciones, iba a ser una fiesta para los niños de la sureña ciudad rusa de Beslán, con camisas blancas, regalos y flores para las profesoras.

Alumnos, educadores y padres se habían congregado en el patio cuando, inesperadamente, un camión del ejército irrumpió a las 10:00 (hora local) en el recinto y rápidamente unas dos decenas de hombres enmascarados saltaron del vehículo con ametralladoras, cinturones con explosivos y lanzagranadas.

Al principio, algunos escolares creían que se trataba de una broma pesada. "Estábamos junto a la puerta de la escuela, en plena fiesta, sonaba música", relataba después Saurbek Zumartov, de 14 años, a la televisión.

"Aparecieron tres hombres con metralletas. Primero creí que era una broma. Cuando dispararon al aire, salimos corriendo". Pero sólo unos pocos como Saurbek lograron huir del colegio.

Alumnos, padres -muchos de ellos con bebés en sus brazos- y profesores fueron llevados al gimnasio por los secuestradores. El personal de vigilancia de la escuela trató de resistirse, pero se produjo un tiroteo en el que murió uno de los atacantes y ocho rehenes, padres y profesores según últimas informaciones.

Luego los secuestradores dejaron libres a 15 menores, mientras que otros cincuenta lograron esconderse y escapar, quedando 132 menores como rehenes.

En el gimnasio reinaba el miedo y la desesperación. Los terroristas obligaban a algunos de los niños a ponerse como escudos humanos en las ventanas, e impedir ataques de la policía.

A todos los demás los obligaron a tumbarse en el suelo del gimnasio, según un informe del personal de crisis destacado. Entre los rehenes se colocaron las denominadas "viudas negras", terroristas vestidas de negro con cinturones de explosivos adosados al cuerpo.

Luego, los enmascarados procedieron a minar todo el edificio. Entonces, comenzó una desesperada guerra de nervios por conocer la suerte de los rehenes.

La terrible noticia se difundió rápidamente por Beslan, por lo que los padres -que esa misma mañana se habían despedido tranquilamente de sus hijos- se fueron desesperadamente al colegio, donde fueron retenidos por la policía.

Los familiares recibieron con gran inquietud las noticias de que la cúpula de la policía y del servicio secreto ruso FSB había llegado de Moscú a Beslan.

Con cada hora que pasaba, crecía la preocupación de las familias ante la posibilidad de que las fuerzas de seguridad decidieran actuar sin reparar en las posibles pérdidas, tal como lo han hecho en anteriores casos.

Aún está en la mente de los rusos el recuerdo de la toma de rehenes en el teatro moscovita Dubrovka, en octubre de 2002. Tras 57 horas de tensión, las tropas rusas entraron al recinto utilizando un gas somnífero. El resultado: murieron los 41 secuestradores y 129 rehenes, lo que provocó una ola de críticas al gobierno.

Años antes, en 1996, un comando checheno tomó como rehenes a 2.000 personas en una localidad de Daguestán. Luego de liberar a buena parte de los rehenes, los rebeldes se llevaron a un centenar de ellos en un bus a Chechenia. Tras ser detenidos por fuerzas rusas, se produjo un enfrentamiento en el que murió la mayoría de ellos.

Un rechazo general provocó la toma de rehenes en la escuela de Beslan. El Presidente George W. Bush telefoneó a Putin para expresar su apoyo al pueblo ruso debido a la ola de violencia extremista, dijo la Casa Blanca.

Bush "condenó la toma de rehenes y otros actos terroristas recientes en Rusia", dijo la portavoz, Claire Buchan, quien no confirmó la declaración del Kremlin de que el Presidente de Estados Unidos prometió "cualquier ayuda necesaria para ayudar a prevenir nuevos actos bárbaros de terroristas" y ayuda para resolver la crisis de rehenes.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, a petición de Rusia, se reunió para debatir con carácter de emergencia la cadena de atentados terroristas que ha afectado a ese país.

Una república beligerante

Osetia del Norte o Alania es una de las repúblicas más pequeñas de la Federación de Rusia.

Situada en el Cáucaso central, cuenta con un poco menos de 700.000 habitantes.

En julio de 1924, Osetia del Norte se convirtió en una región autónoma y luego en una república autónoma.

Después de la caída del régimen comunista, Osetia fue escenario en 1992 de un sangriento conflicto con la vecina Ingushetia. Contando con el apoyo de Moscú, rechazó a las fuerzas ingushes que siguen reivindicando un distrito en las afueras de Vladikavkaz, capital de Osetia del Norte.

Tras los enfrentamientos, que dejaron varios cientos de muertos, la mayoría de los habitantes ingushes, cercanos a los chechenos, optaron por irse de esta república. Estas dos partes beligerantes nunca han suscrito un tratado de paz.

Como todo el Cáucaso ruso, Osetia del Norte sufre las repercusiones del conflicto ruso-checheno.

MEDIADOR

PARA NEGOCIAR, los secuestradores exigieron la presencia del doctor Leonid Roshal, quien participó como mediador en el asalto al teatro Dubrovka.


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